12 motivos por los que debes comer en casa

12 motivos por los que debes comer en casa: cocinando tú, por supuesto!

Si, ya se.. a quién no lo gusta salir a comer o a cenar fuera, pedir una pizza o comprar comida preparada? Pero la verdad-la verdad es que, como en casa, no se come en ningún sitio. Estamos perdiendo a marchas forzadas la sana costumbre de cocinar. Y, sin embargo, es un hábito que ayuda a mantener la salud.

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“Pero para ello, no tienes por qué pasarte horas en la cocina”

Para cocinar en casa es básico tener una mínima inquietud por querer comer bien y, sobre todo, que te preocupe tu salud y la de los tuyos.

Pero para ello, no tienes por qué pasarte horas en la cocina. Hoy en día disponemos de menos tiempo para esta tarea pero, existen multitud de platos que se elaboran en pocos minutos y que te aportan los mejores placeres de la cocina casera.

A continuación te voy a enumerar 12 motivos por los que debes comer en casa:

1.- Comes sin aditivos: Es imposible adquirir un producto ya cocinado que no lleve una larga lista de aditivos. Y ese es el problema: que son muchos los añadidos. Cocinando en casa evitas esa carga de sustancias artificiales que se añaden con el fin de que el alimento tenga mejor presencia, que huela mejor, que no se estropee en un plazo breve, que tenga mejor textura…

2.- Alimentos de mayor calidad. Elegir uno mismo los alimentos  como las frutas, las verduras o el aceite con el que vamos a cocinar, son elementos clave en la calidad de lo que comemos.

3.- Elección de las comidas. Nadie mejor que tú  conoce los gustos de tu familia. El límite en la cocina solo lo pone nuestra imaginación y predisposición. ¿Por qué tenemos que conformarnos con el mismo, o casi el mismo menú cada semana, cuando nosotros podemos variar las cocciones, probar hierbas aromáticas o condimentos diferentes o aprovechar para probar alimentos nuevos?.

4.- Mejor gestión de las cantidades. Es habitual que fuera de casa nos sirvan cantidades que no se ajusten realmente a nuestras necesidades, ya sea por poco o por demasiado, siendo por norma general cantidades generosas. Muchas veces esto puede hacer que acabemos pidiendo un solo plato, de modo que nuestra alimentación acaba siendo poco variada, porque al final comemos mucho de una sola cosa. Y ya no solo en cuanto al plato acabado, ¿qué hay de las cantidades de sal, azúcar o aceite? Y es que tanto los alimentos precocinados como las preparaciones en restaurantes o bares suelen ser ricas en sal con el fin de potenciar el sabor.

5.- Comes lo que necesitas y no más: Seguramente tengas la sensación, cada vez que comes fuera de casa, de que has ingerido más cantidad de la que necesitabas o te convenía. Me atrevo a decir que no es una percepción, sino una realidad. Quienes comen en restaurantes ingieren porciones más generosas de todo (de los primeros y segundos platos, del postre, del pan e incluso de vino si se da el caso) y con más grasa. Cuando tú eres la que cocina y la que sirve el plato, en cambio, sabes a la perfección qué cantidad servirte para saciarte sin llegar a sentir pesadez estomacal.

“Una alimentación saludable debe ser variada, y debe cumplir con unas frecuencias de consumo semanales para los alimentos proteicos”

6.- Si comes en familia, aún mejor: En el caso de que puedas reunir a la familia en la mesa cada mediodía aprovéchate de ese momento que ya tan pocos hogares –por desgracia– pueden disfrutar. Emplea ese tiempo para conversar con ellos y explicar cómo ha ido el día. Y evita siempre que sea posible las discusiones. De esa forma, no solo comeréis más sano sino que estrechareis lazos. Interesante, verdad?

7.- Comes más sano, seguro:  Quien se toma su tiempo (por poco que sea) para elaborar comidas caseras sigue una dieta más saludable. Además, se toma conciencia qué y cuánto comes. Es más, si tienes hijos adolescentes implícalos a la hora de elaborar las comidas y así les estarás ayudando a responsabilizarse de algo fundamental en sus vidas: su propia nutrición y cómo adaptarla a sus cambios y necesidades.

8.- Tienes mejores digestiones: De todos es conocido que varios de los componentes añadidos a la comida procesada pueden alterar la flora intestinal . Y eso, acaba traduciéndose –a medio o largo plazo– en una salud más débil  y, por consiguiente,  en una mayor propensión a enfermar. Pero comer demasiada comida preparada tiene otra consecuencia a corto plazo: peores digestiones. Si te elaboras tu propia comida evitas las malas digestiones ya que controlas la calidad de los ingredientes y su proceso de cocinado.

9.- Mejor planificación: Una alimentación saludable debe ser variada, y debe cumplir con unas frecuencias de consumo semanales para los alimentos proteicos. De este modo evitamos pasar 3 días seguidos comiendo lo mismo. Planificando los menús de toda la semana, comprando nosotros mismos y cocinando en casa podemos organizar mejor y libremente, atendiendo a nuestras necesidades de horarios, compaginarlo con las actividades del resto de la familia o, simplemente, según nuestros gustos y preferencias. De este modo conseguimos una alimentación mucho más rica, que nos permite disfrutar, sin déficits ni excesos, de las ventajas nutricionales de todos y cada uno de los alimentos.

10.- Te acostumbras a organizar: Organizar las comidas te enseña a sacar mayor rendimiento a todo y, haciéndolo, te vuelves una experta en organización. Y no únicamente con aquello que implica la elaboración del plato sino también la distribución del tiempo: en qué momento ir a comprar; cómo hacerlo; cuándo planificar los menús, qué tener en cuenta en esa planificación…

11.- Ahorro de dinero. Comprar uno mismo y cocinar en casa siempre es mucho más económico que comprar un plato precocinado, la comida ya elaborada o ya no digamos ir a un restaurante. Así que no solo es más barato para el bolsillo, sino que también lo es para la salud, ya que si cocinando en casa podemos ajustar mejor las cantidades de sal o azúcar, las cantidades del plato final, la calidad del aceite con el que cocinaremos y aliñaremos, podemos variar mucho más las cocciones, planificar la frecuencia semanal de los alimentos… Nuestra salud – a corto y medio plazo – lo notará ¡sin duda!.

12.- Adquieres mejores hábitos: Cuando aprendes a alimentarte bien, según tus requerimientos por complexión, edad y estilo de vida, finalmente adquieres mayor compromiso con su salud y, probablemente, acabarás incorporando el ejercicio, la relajación o el buen descanso en tu día a día. En definitiva, vivirás mejor.

Y no lo olvides, cocinar en casa tiene muchas más ventajas que inconvenientes.

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