Las 9 mejores técnicas para cocinar sano – Último capítulo

Las 9 mejores técnicas para cocinar sano – Último capítulo: Posiblemente ya hayas leído los 3 capítulos anteriores a éste. Pero, por si todavía no has tenido la oportunidad de leerlos, te sugiero que no te los pierdas porque son muy útiles e interesantes y, junto con este 4º,  componen un DOSSIER divulgativo en el que te explico en profundidad cuáles son las 9 mejores técnicas para cocinar sano.

Para que los tengas a la mano, te dejo aqui los 3 enlaces de los capítulos anteriores para que tengas toda la información, desde el principio:

Las 9 mejores técnicas para cocinar sano – Capitulo 1

Las 9 mejores técnicas para cocinar sano – Capitulo 2

Las 9 mejores técnicas para cocinar sano – Capitulo 3

Y ahora si, ya paso a compartir contigo las 3 últimas mejores técnicas para cocinar sano.

7.- La brasa

En qué consiste? Esta técnica de cocción también conocida como parrillada, asado o barbacoa es ideal para carnes, pescados, mariscos y  vegetales en una parrilla o grill donde la utilización del carbón o la leña aportan sabores ahumados y no requiere del uso de grasa en la cocción. Es un método o técnica de cocción de las más antiguas que existen y consiste en asar sobre una rejilla metálica puesta sobre leña o carbón incandescente.  Al asar los alimentos a la brasa, gracias al humo, éstos adquieren un peculiar y delicioso aroma. Esta técnica se utiliza para preparar diferentes tipos de comida: toda clase de carnes, aves, pescados, verduras y hortalizas.

Es importante no quemar nunca la carne
cuando la hagas a la brasa

Cómo se utiliza? La gran mayoría de los expertos suele coincidir a la hora de citar el primer e inmediato efecto que tiene la cocción a la brasa sobre un producto. Éste recibe un más que considerable golpe de calor inicial, que suele estar entre los 200 y los 250 ºC. Se propicia, por tanto, que el alimento conserve mejor sus jugos, así como su sabor. En el caso concreto de las carnes – uno de los grandes clásicos en preparaciones a la brasa -, las proteínas que se encuentren en la superficie de la pieza se caramelizan, ocasionando así que los jugos nutritivos permanezcan en su interior.
En todo caso, y sobre todo si se tienen en cuenta las cocciones a la brasa con una parrilla – ver en detalle más abajo -, los objetivos suelen incluir que el producto resulte muy cocinado por fuera, pero ligeramente cocido y tierno en su interior.

La brasa también despierta interés más allá de las cualidades organolépticas (sabor, olor, color, textura) que adquiere un producto cocido mediante esta técnica. Así, los artífices de la cocina contemporánea también se valen de ella para aportar aromas y sabores a cierta elaboración o como toque final en un plato.

Qué ventajas tiene para nuestra salud? La cocina a la brasa, es una manera muy saludable de cocinar los alimentos. Como no necesitan aceite (o muy poco)  para dorarse, resultan menos calóricos y conservan mejor los nutrientes originales. Por ejemplo la carne, adquiere un sabor especial que solo puede otorgar este tipo de cocción. Además, en el caso de las verduras, mantienen su textura, sabor y contenido en vitaminas  (similar a si lo comiéramos en crudo).

Los alimentos resultan más ligeros ya que los alimentos tienen menos (o nada) grasa, pues se cocinan en su grasa natural, sin aceites, mantecas ni otros complementos calóricos añadidos. Y si la pieza lleva algo de grasa, la mayor parte  se queda en la misma la barbacoa.

Su sabor se realza y nos devuelve el sabor auténtico y natural de cada pieza.

Mantiene todos sus nutrientes: en ocasiones, las preparaciones largas y elaboradas tienen como consecuencia que los alimentos se dejen los nutrientes por el camino. En el caso de la carne y las verduras o pescado a la brasa, los nutrientes se mantienen intactos durante todo el proceso, de modo que es una preparación que se puede definir como más beneficiosa para el organismo.

La jugosidad es mayor: al cocinarse a fuego lento, la carne mantiene mejor su terneza y jugosidad natural. Es importante no quemar nunca la carne cuando la hagas a la brasa y, en caso de que haya partes quemadas, es mejor desecharlas en aras de mantener la buena salud.

Las verduras, mantienen  – casi – todos sus nutrientes (antioxidantes, vitaminas y minerales) .

Al no necesitar muchos condimentos (un poco de pimienta y sal bastan para tener lista la carne, el pescado y la verdura a la brasa), la ausencia de salsas y otros condimentos elaborados y calóricos ayuda a que ingiramos menos calorías que con otro tipo de preparación. Y, si encima añadimos  verduras a la carne, estamos equilibrando el menú.

 A tener en cuenta: Antes de encender la leña o el carbón para hacer las brasas, asegúrate de que se ubique sobre una superficie firme y evitar que las llamas se salgan de control, además aléjate de árboles y materiales que puedan ocasionar fuego descontrolado.

Si usas carbón espera a que se apaguen las llamas para colocar los alimentos (que deben tener unos 2 cm de grosor) para que queden jugosos al cocinar.

Los cortes de carne más apropiados son los churrascos, lomo, costillas, butifarras (longanizas) las aves, mejor asarlas con su piel y abrir las partes más gruesas (muslos, por ejemplo) para que su cocción sea más uniforme. Es recomendable salarlas una vez cocinadas, de esta manera se evita la liberación excesiva de sus propios jugos  y, con ello, la pérdida de sabor.

Los pescados más apropiados son el mero, dorada, rodaballo y el salmón.  Preferentemente enteros para que no se sequen.
Los vegetales (pimientos, berenjenas, cebollas, patatas…) cocínalos con su piel. Si los envuelves en papel aluminio, también quedan  deliciosos y un efecto de cocción a vapor.

Es conveniente utilizar unas pinzas largas para evitar quemarnos.

Si queremos utilizar palillos de madera para las brochetas, recuerda que deberás empaparlos en agua antes de insertar los alimentos y ponerlas sobre la parrilla. Si es posible, utiliza palillos metálicos.

Realza el sabor de los alimentos cocinados en las brasas echando sobre ellas hierbas aromáticas como tomillo o romero.

Si te gusta este Método de cocción te dejo aqui una apetitosa forma de disfrutar de él: SARDINAS A LA BRASA Y CIA

 

8.- El Hervido

En qué consiste? Es una de las mejores técnicas para cocinar las verduras. Consiste en cocer totalmente el alimento por inmersión en caldo o agua. En esta técnica, es recomendable que los trozos de las verduras sean algo grandes para evitar la pérdida de las vitaminas y de los minerales. Es mejor utilizar la menor cantidad posible de agua y poca sal.  Cuanto menor sea el tiempo de cocción, menor será la pérdida de nutrientes. También es aconsejable aprovechar el líquido de la cocción, ya que es rico en sustancias y te será muy útil en posteriores preparaciones como sopas, salsas, purés, etc.

Esta técnica de cocción no precisa grasas para cocinar,
por lo que es muy ligera y saludable

Cómo se utiliza? Podemos hervir desde frío o desde caliente. Desde frío se introducen los alimentos a cocer en el líquido en frío y se lleva a ebullición, método utilizado generalmente para los alimentos que necesitan una cocción prolongada, mientras que desde calor, se pone a calentar el líquido y cuando alcance los 100º C (que es cuando empieza a hervir), se sumergen los alimentos, así se evita una sobre cocción.

Qué ventajas tiene para nuestra salud? Esta técnica de cocción no precisa grasas para cocinar, por lo que es un tipo de elaboración ligera y saludable que suele sentar bien a todo el mundo: niños y mayores o personas con problemas digestivos.

Ahora bien, cuando utilices esta técnica de cocción, procura limitar el tiempo de cocción al mínimo y aprovecha el caldo para hacer sopas, cremas u otros para disfrutar de los nutrientes que suelen quedarse  en él.

A tener en cuenta: La velocidad a la que el agua alcanza el punto de ebullición depende de varios factores: El tipo de recipiente usado, la cantidad de superficie expuesta al calor, la cantidad del mismo aplicada y por último la tapa, si el recipiente se encuentra tapado logrará que el vapor no se evapore, y con él, el calor que posee, por lo que la temperatura aumentará más rápidamente.

Sin embargo si se cocina con el recipiente destapado el agua se va escapando convertida en vapor. La evaporación tiene lugar por toda la superficie del recipiente, por lo tanto cuanto mayor sea el recipiente más rápidamente se producirá.


Casi todos los alimentos son aptos para ser hervidos,
algunos necesariamente tienen que pasar por este método de cocción, pues necesitan un agente hidratante, como puede ser en el caso de los cereales secos.

Las verduras y hortalizas cuécelas “al dente” y al finalizar sacarlas y enfriarlas rápidamente para que dejen de cocinarse con el calor residual. Además de que, una vez pasado el punto de cocinado perfecto, las verduras pierden muchas propiedades. Lo mejor es consumirlas cuando tienen un verdor muy potente debido a la cocción, a pesar de que al gusto puedan estar un poco duras.

Los pescados son muy similares a las hortalizas y verduras. Necesitan un tiempo de cocción estipulado entre 10 y 20 minutos, dependiendo el tamaño y tipo de pescado. Todo lo que pase ese tiempo podemos considerarlo como algo bastante poco comible además de poco sano.

Sin embargo las carnes es todo lo contrario. Un cocinado a fuego lento y prolongado en el tiempo ayuda a que quede mejor elaborada.

9.- La olla  exprés (también llamada “olla  a presión”):

En qué consiste? La técnica de cocción en olla exprés es nuestra mejor aliada a la hora de ahorrar tiempo en la cocina y energía ya que vamos a  tener el fuego encendido menos tiempo que si cocinamos en una cazuela normal (reduce el tiempo de cocción entre un 50 y un 70%  aproximadamente). Es una técnica sencilla y útil y una forma de cocinar muy limpia y saludable.  Además, conserva mejor los nutrientes porque se necesita menos agua, lo que unido al menor tiempo de cocción reduce la cantidad de nutrientes que se pierden en el líquido.

No intentes nunca abrir la olla mientras tenga presión

Cómo se utiliza? Usar la olla exprés es económico, ecológico, rápido y práctico, y nos permite hacer deliciosas recetas en menos de la mitad de tiempo. El cierre hermético de la tapa de estas ollas impide que se pierdan, durante la cocción, sabores y aromas. Estos utensilios necesitan menos agua y por tanto, los alimentos conservan más sustancias nutritivas que los cocidos en cazuelas tradicionales.

La cantidad mínima de líquido que hay que poner en la olla es de un tercio de su capacidad y la máxima, dos tercios. Nunca llenes la olla hasta arriba. Cuando cocines alimentos que se hinchan (garbanzos, alubias…) o produzcan espuma (espinacas, puerros, acelgas…) es mejor llenarla hasta la mitad, evitando así que se obstruya la salida de vapor.

No intentes nunca abrir la olla mientras tenga presión. Una vez finalizado el tiempo de cocción, retírala del fuego y deja que baje la válvula de seguridad, lo que te indicará que ha perdido  toda la presión y, solo entonces, podrás abrirla. Por seguridad y para obtener platos más sabrosos, sigue al pie de la letra las indicaciones del fabricante en cuanto a cantidades, tiempo y presión a utilizar.

En la olla se pueden preparar muchos alimentos, especialmente legumbres, carnes y verduras. Al principio hay que aprender a controlar los tiempos de cocción. Las legumbres y las carnes requieren periodos más largos y mayor presión. Las verduras necesitan menos agua, menor presión y espacios de tiempo más breves.

Por último, hay que tener muy en cuenta la limpieza. La tapa de la olla siempre tiene que estar bien limpia, así nos aseguramos que tanto el cierre como la válvula funcionan a la perfección.

 Qué ventajas tiene para nuestra salud? Esta técnica de cocción, gracias al vapor que se produce en su interior y al cocinarlos más rápido, hace que los alimentos se cocinen en su propio jugo, conservando asi, todos sus nutrientes, lo que favorece que sea una cocina más saludable.

Cocinar rápido ha dejado de ser sinónimo de comer mala calidad. Ya no hay excusas: potajes en 15 minutos, verduras en 7 minutos, carnes en 20 minutos… Si no comes sano, es porque no quieres.

A tener en cuenta: Si tienes dudas con los tiempos, es mejor quedarse corto. Si al abrir la olla ves que falta cocción es muy fácil de arreglar: volvemos al fuego con la olla abierta para que se siga cocinando hasta que el alimento esté en su punto o vuelves a cerrar y la dejas que vuelva  a coger presión en el fuego (tardará muy poco porque ya no empezamos de cero, si no con el producto casi hirviendo). La primera opción es recomendable si se trata por ejemplo de un arroz o unas patatas a los que les faltan menos de 5 minutos, y la segunda para unos garbanzos que al abrir la olla todavía están como piedras.

Actualmente una de las importantes ventajas de una olla exprés es que vienen con sistemas de seguridad integrados. Uno de ellos, es el cierre de seguro. Muchas personas le tienen temor por desconocimiento de su uso.

Una olla a presión solo explota si se abre repentinamente mientras está en funcionamiento. Los diseños nuevos bloquean la tapa como lo hacen algunas lavadoras. Solamente modelos antiguos no cuentan con estos seguros.

Si quieres saber más sobre el uso y ventajas de este utensilio, te aconsejo que no te pierdas
mi post titulado LA OLLA EXPRÉS

Y si lo que quieres hacer algún plato en tu olla exprés, pero ahora NO se te ocurre ninguna “buena idea”…te invito a que pruebes de preparar este exquisito y vistoso  GUISO DE CORDERO

Bueno, pues hasta aquí, las 3 ULTIMAS técnicas que componen este DOSSIER. Espero que te haya sido útil y práctico. 

Y, si te gustan mis contenidos, te invito a que conozcas mis MENÚS PLIS PLAS
¡te encantarán por la gran ayuda que te ofrecen a la hora de cocinar!

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